Curas en la piel del bebe

La piel es una barrera única que nos ofrece protección contra los agentes externos y las infecciones, interviene en la regulación de la temperatura corporal y el equilibrio hídrico y juega un papel esencial en el mantenimiento de nuestra salud.
A diferencia del adulto, la piel del recién nacido es más delgada, menos cornificada y con menos pelo. La producción de sebo y sudor es menor, la flora cutánea protectora es deficiente y el manto ácido cutáneo está en vías de estabilización. Las uniones intercelulares son más débiles y la cohesión entre la dermis y la epidermis está disminuida. Todas estas características hacen que la piel del bebé sea mucho más permeable, sensible a las irritaciones e infecciones cutáneas y susceptible a la toxicidad de productos de aplicación tópica.

Para la protección de nuestro bebé, será imprescindible mantener su piel sana, suave e hidratada utilizando los productos adecuados a sus necesidades.

Limpieza de la piel

La piel del adulto tiene un pH ácido que ejerce un efecto bactericida frente a organismos patógenos y permite la adecuada proliferación de la flora bacteriana protectora. En el recién nacido el pH inicial de la piel es neutro y aunque se irá acidificando lentamente, deberemos utilizar jabones neutros o ligeramente ácidos que favorezcan la formación de este manto ácido. Estos los aplicaremos en pequeñas cantidades con la mano o con esponjas suaves. La piel sana tiene sus propios mecanismos de limpieza y, excepto en algunas zonas, no será necesario el baño o ducha diario. Los pliegos axilares e inguinales, el área genital, las manos y las secreciones orales y nasales se deben limpiar tantas veces como haga falta. También pondremos especial atención al secado de la piel para evitar la aparición de dermatitis e infecciones por hongos. Si utilizamos colonia, es importante que sea especial para bebés, sin alcohol en su composición.

Hidratar y proteger

La falta de secreción de sebo en la piel del bebé, hace imprescindible el uso de productos emolientes (lociones, cremas y bálsamos) que conserven los niveles de agua del estrato córneo. Estos los podemos aplicar después del baño, realizando un suave masaje que ayudará al bebé a relajarse.
La piel del área del pañal es muy sensible a las irritaciones producidas por las heces y la orina y en la colonización microbiana, sobre todo por Candida albicans. Esta erupción dérmica se conoce como dermatitis del pañal. Para evitarla debemos realizar el cambio de pañal con la frecuencia adecuada, lavar bien la zona y utilizar cremas y pastas protectoras con efecto barrera.

Otras maneras de proteger

En los bebés la regulación de la respuesta a los estímulos térmicos es inmadura. Se deben evitar las temperaturas altas y la exposición excesiva al sol. La ropa del recién nacido debe ser holgada y preferentemente de algodón, pues es un material que evita alergias e irritaciones.

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