Hernia discal cervical y cervicoartrosis

La hernia discal cervical es una entidad que tiene lugar principalmente en gente joven y generalmente tras un mecanismo traumático directo o indirecto (“latigazo” cervical) sobre la columna cervical.

La degeneración de la columna cervical o cervicoartrosis, en cambio, es un hallazgo frecuente en la población general.

Se encuentra evidencia radiológica de artrosis cervical en un 25-50% de la población alrededor de los 50 años, y en un 75-90% a la edad de 65 años.

Afecta a ambos sexos por igual, y se detecta mayor incidencia en fumadores o en personas con trabajos que conlleven esfuerzos físicos.

El 94% de los cambios degenerativos se detectan a nivel de las vértebras C4 hasta la última vértebra cervical: C7.

¿Qué síntomas padecemos en estos casos?

Afortunadamente, no todos los pacientes con cervicoartrosis desarrollan sintomatología neurológica. Aunque con frecuencia aparece sintomatología relacionada con la degeneración de la columna: dolor de cabeza, dolor cervical, mareos (sobretodo con los movimientos del cuello), disminución de la movilidad cervical, etc.

La radiculopatía o afectación de la raíz nerviosa cervical tiene lugar en la hernia discal cervical y en la cervicoartrosis. Cursa con trastornos sensitivos en brazos en forma de “hormigueo” (parestesias) o sensación de “acorchamiento” (hipoestesia), y con dolor (radiculalgia) en el brazo o en la mano. Los reflejos suelen estar disminuidos. En fases más avanzadas puede aparecer pérdida de fuerza en algún grupo muscular de la extremidad superior.

La mielopatía o afectación de la médula cervical se observa principalmente en la cervicoartrosis y en menor frecuencia en casos de hernia discal cervical que invade el canal raquídeo. Las cuatro extremidades pueden verse afectadas. Los trastornos pueden ser sensitivos o motores. Puede aparecer dificultad para la marcha (marcha espástica). El tono muscular y los reflejos en miembros inferiores se hallan aumentados como los encontraríamos en lesiones de la motoneurona superior.

¿Cómo solucionamos la Hernia Discal Cervical?

Hernia Discal Cervical y Cervicoartrosis

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El tratamiento quirúrgico consiste en la descompresión de la raíz afectada o de la médula. El abordaje de elección es el que se realiza por la vía anterior. Consiste en una incisión horizontal (por lo que sigue las líneas de los pliegues de la piel) a nivel del cuello. La disección de la musculatura nos lleva hasta la cara anterior de la columna cervical.

Una vez confirmada la situación de los discos y de los cuerpos vertebrales mediante fluoroscopia, se procede a la discectomía (exéresis del disco). Seguido del fresado de las barras artrósicas posteriores (en los casos de cervicoartrosis). El disco es sustituido por injerto autólogo (de la cresta ilíaca del propio paciente) o heterólogo (generalmente se trata de “cajas” de titanio que se rellenan con hueso esponjoso de banco o del propio paciente).

En los casos que se crea que puede quedar una inestabilidad postoperatoria se puede proceder a la colocación final de una placa cervical.Esta se fija en la columna mediante tornillos, lo que llamamos una fijación cervical.

El tiempo de ingreso oscila entre las 24 y 48 horas. Posteriormente recomendamos evitar los esfuerzos y llevar colocado el collarín cervical durante un mes aproximadamente. Posteriormente, se puede reiniciar progresivamente la actividad previa a la cirugía.

La técnica quirúrgica preferida por nosotros es la microcirugía. Conseguimos con ello un menor traumatismo de los tejidos en el abordaje. Y, a la vez, una mejor visualización de las estructuras tanto extraraquídeas como intraraquídeas.

Nos permite optimizar la discectomía mediante la detección de fragmentos. Éstos pueden hallarse extruidos en el canal o a nivel de agujero de conjunción cervical (por donde sale la raíz nerviosa). También permite una mejor exéresis de la barra artrósica que puede comprimir la médula.

El sangrado durante la cirugía y el trauma quirúrgico de los tejidos son menores. De esa forma, se consigue la casi total ausencia de complicaciones y, por lo tanto, menor tiempo de ingreso y más pronta reincorporación del paciente a su actividad laboral.

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