PREVENCION DEL RIESGO CARDIOVASCULAR EN LA VIDA COTIDIANA

Consejos prácticos para controlar la tensión arterial, el colesterol, el peso y la diabetes en las actividades de todos los días, y mantener una buena salud.

Actualmente no hay ninguna duda sobre la necesidad de controlar la hipertensión arterial, eliminar el tabaco, bajar de peso, reducir las cifras de colesterol y azúcar y hacer ejercicio cuando aún no se ha sufrido un infarto, una trombosis cerebral u otro evento cardiovascular, lo que se llama prevención primaria. Pero es mas importante cuando ya se ha padecido alguno de estos problemas, siendo ahora prevención secundaria, pues el adecuado control de dichos factores influirá dramáticamente en la evolución de la enfermedad.

A pesar de que es frecuente encontrar artículos de divulgación que toquen el tema, muchos están escritos en jerga especializada y en pocos se dan elementos prácticos para abordar el tema. Aquí se tratará de subsanar esa omisión.

El enemigo: los hábitos

La salud está determinada en parte por la herencia, el sexo y la edad, pero también por el entorno social y por los hábitos. Estos últimos influyen notablemente en el organismo, por lo que, si los que son inadecuados no son corregidos, volverá a repetirse el mismo camino que desembocó en el estado de enfermedad. Y como no es posible cambiar los tres factores que se mencionaron inicialmente, es crucial hacer todos los esfuerzos posibles para modificar dichas costumbres inconvenientes.

Pero dichos hábitos tienen tantos años de vida como nosotros y están reforzados por la cultura, lo que produce en el interior de la persona una violenta lucha para sustituirlos, dadas las mil tentaciones que la sociedad ofrece a diario, por medio de la TV, las reuniones con amigos y familiares, y compromisos sociales diversos, a lo que se suma la autoindulgencia de los pacientes.

Qué y cómo hacerlo

Las siguientes recomendaciones, prácticas y sencilas, son producto de muchos años de práctica con los pacientes. Deben ser aplicadas bajo supervisión médica, y adaptadas a cada situación particular:

  1. Hacer la compra con una lista elaborada previamente y no por impulso, incluyendo lo que está permitido comer (por ejemplo pan sin sal, jamón bajo en sal, conservas con bajo contenido en sal) y eliminando lo que se debe restringir. No comprar alimentos en salmuera ni frutos secos salados. Es obvio que lo que no se tenga en casa no se comerá (nadie tira un jamón a la basura luego de comprarlo). Recordar que una buena dieta comienza en la compra, no en la mesa.
  2. En los restaurantes, elegir platos simples y que se puedan preparar sin sal, como ensaladas no aliñadas, o carnes y pescados a la plancha.
  3. Leer en las etiquetas la información sobre el producto: que sea bajo en sal y/o en grasas, pero también en calorías totales. En ocasiones los alimentos diet tienen demasiadas calorías.
  4. Eliminar la sal común: comprar sólo sal con bajo contenido en sodio, que actualmente se vende en todos los mercados. Los vegetales y productos congelados no preparados no tienen sal añadida, aunque igual conviene leer la composición del producto.
  5. Seleccionar cortes de carnes bajos en grasas tales como pavo, pato o pescado. Cuidado: el pescado azul tiene mas grasa que el blanco, a pesar de ser mas rico en omega 3. Asar todo de forma que quede algo seco. Seleccionar solo quesos bajos en grasa y sal. Tener presente que un cubo de queso puede llegar a tener 4 veces mas calorías que un cubo de pan de igual tamaño.
  6. Incrementar la cantidad de verduras y frutas a cuatro o cinco piezas diarias. En vez de una golosina, comer una manzana, o una pera no muy madura cuando ataque el hambre, y siempre acompañar con ensalada todas las comidas, cuanto mas colorida, mejor.
  7. Incorporar el ejercicio a la vida diaria: caminar al menos 30 minutos 3-4 veces a la semana; no usar el auto para trayectos menores a 1 km; subir todas las escaleras que se pueda (gradualmente); hacer la compra en el mercado cercano a su casa, con bolsa o carro de compra, en vez de con el auto; pasear más veces al perro; variar de actividad (nadar, por ejemplo); y no hacer ejercicio sólo en el fin de semana (es harto conocido el riesgo de infarto o lesiones).
  8. Dejar definitivamente de fumar: no hacer componendas consigo mismo. El tabaco es absolutamente perjudicial para los aparatos respiratorio y cardiovascular, y es el mejor abono para casi todos los tipos de cáncer. Es muy útil pedir ayuda a los familiares que fuman para que no lo hagan en su presencia y/o para que se acoplen a su decisión de abandonar el tabaco.
  9. Consultar a su médico para superación de la abstinencia, siguiendo un tratamiento apropiado para sus problemas. No automedicarse ni seguir las recomendaciones de otros a los que les fue muy bien con esa pastilla, dieta, receta magistral, o lo que fuera.
  10. Por ultimo: buscar un buen motivo con el que comprometerse íntimamente para seguir estas recomendaciones: por coherencia personal, por los hijos, para llegar a ver unos potenciales nietos, para vivir mas años, por deseo de viajar o trabajar, o por cualquier razón suficiente para cambiar.

Estas sugerencias deberán llevarse a la práctica gradualmente pero sin pausa. El organismo irá adaptándose a la novedad, y se crearán nuevos hábitos que, con el tiempo, serán fácilmente mantenidos.

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